En todos los equipos hay personas que necesitan instrucciones claras y personas a las que las instrucciones claras les asfixian. Uno quiere que lo elogien delante de todos; al otro, un elogio en público le daría vergüenza. La mayoría de las fricciones en un equipo no nacen de la mala intención, sino de que cada persona funciona según una estrategia distinta.
El eneagrama describe nueve de estas estrategias. Para quien dirige un equipo es una herramienta práctica: le ayuda a repartir el trabajo, dar feedback y prevenir conflictos de forma que funcione con personas concretas.
Cómo dar feedback a cada estrategia
- Perfeccionista (1): de forma objetiva y concreta, con una propuesta de cómo hacerlo mejor. Separa la crítica de la persona.
- Altruista (2): primero reconoce el esfuerzo y la relación, y después, con calma y a solas, dile qué cambiar.
- Estratega (3): breve y orientado al resultado: qué no funciona y adónde tiene que llevar. Nunca delante de los demás.
- Individualista (4): de forma personal y sincera, entendiendo cómo lo ve. Sin compararlo con los demás.
- Experto (5): con datos y con tiempo para pensarlo, incluso por escrito. No esperes una reacción inmediata.
- Tradicionalista (6): con claridad y explicando el porqué. Deja claro que la confianza sigue intacta.
- Optimista (7): con ligereza y mirando hacia adelante, hacia lo que puede salir de ello. Analizar los errores durante mucho rato no funciona.
- Líder (8): directo y sin rodeos. Cuenta con una reacción más dura y aguántala.
- Mediador (9): con calma y amabilidad, a solas. Pregúntale su opinión y espera la respuesta.
Qué desmotiva a cada uno
Igual de importante es saber qué le quita a la gente las ganas de trabajar:
- El Perfeccionista no soporta que el trabajo se haga de cualquier manera y que las normas no valgan para todos.
- Al Altruista le duele que nadie vea su ayuda.
- Al Estratega le hunde trabajar sin resultados visibles y sin reconocimiento.
- Al Individualista, la rutina y la sensación de que su aportación se pierde entre la multitud.
- Al Experto, las reuniones innecesarias, las interrupciones y las instrucciones vagas.
- Al Tradicionalista, los cambios de normas sin explicación.
- Al Optimista, el trabajo monótono sin libertad.
- Al Líder, la falta de sinceridad y que le vigilen cada paso.
- Al Mediador, un conflicto reprimido durante mucho tiempo y la presión para decidir rápido.
Dónde suelen rechinar los equipos
- El ritmo: los Estrategas y los Líderes quieren decidir rápido; los Expertos y los Mediadores necesitan tiempo. Ayuda decir de antemano cuándo se tomará la decisión y hasta cuándo hay margen para comentarios.
- Normas o libertad: los Perfeccionistas y los Tradicionalistas necesitan un marco claro; los Optimistas y los Individualistas, espacio. Acuerda con el equipo qué es fijo y dónde hay libertad.
- Los conflictos: los Líderes los abren; los Mediadores los evitan. Cuando en el equipo no hay un espacio regular para decir abiertamente qué le preocupa a cada uno, la tensión se acumula en silencio.
Cómo empezar
Lo que más ayuda es que el equipo conozca las estrategias de unos y otros. Entonces la gente deja de tomarse las reacciones de sus compañeros como algo personal y empieza a decir lo que necesita.
El Mapa del Equipo lo hace por ti: cada miembro completa un test breve (unos 10 minutos) y tú, como responsable, recibes una visión general de todo el equipo. Verás cómo se reparten las estrategias, qué perspectivas faltan en el equipo, dónde hay riesgo de fricciones y cómo hablar con cada uno. Es útil para equipos nuevos, en momentos de cambio y también cuando algo no funciona desde hace tiempo y nadie sabe por qué.



