Un amigo, tu pareja, tu jefe. Cada día tratas con personas de las que no sabes qué estrategia tienen, y no vas a ponerles un test en las manos. La buena noticia: la estrategia de los demás se puede adivinar bastante bien. No se reconoce por lo que hace una persona, sino por qué lo hace.
Dos personas pueden trabajar hasta la noche. Una porque quiere que salga bien, otra porque quiere triunfar, una tercera porque le da miedo lo que pasaría si no llegara a tiempo. El comportamiento es el mismo, la motivación completamente distinta. Y es precisamente la motivación la que delata la estrategia.
En qué fijarte
- Qué le enfada. La ira muestra lo que más le importa a una persona. ¿A quién saca de quicio la injusticia, a quién el fracaso, a quién perder el control?
- Qué evita. ¿El conflicto, el aburrimiento, el fracaso, depender de los demás, la incertidumbre?
- De qué habla cuando está a gusto. ¿De lo que está bien, de la gente, del éxito, de los sentimientos, de las ideas, de los riesgos, de las experiencias, de la fuerza o de la calma?
- Cómo reacciona bajo presión. Bajo estrés, la estrategia se ve con más claridad que nunca.
Las nueve estrategias en pocas palabras
- Perfeccionista (1): corrige, mejora, vigila que las cosas se hagan como es debido. Le enfadan el trabajo chapucero y la injusticia.
- Altruista (2): se da cuenta de lo que necesitan los demás y ofrece ayuda antes de que se la pidas. Le duele que sus cuidados pasen desapercibidos.
- Estratega (3): metas, resultados, buena impresión. Se adapta rápido a la situación y no soporta el fracaso, sobre todo delante de otros.
- Individualista (4): busca profundidad y autenticidad, siente a fondo. Lo peor para él es ser uno más del montón.
- Experto (5): primero observa, luego habla. Protege su tiempo y su intimidad, necesita entender las cosas.
- Tradicionalista (6): piensa por adelantado en los riesgos, es leal y pregunta «¿y si...?». Necesita seguridad y gente en la que se pueda confiar.
- Optimista (7): lleno de ideas y planes, siempre en movimiento. El aburrimiento y las limitaciones los lleva peor que cualquier otra cosa.
- Líder (8): directo, decidido, toma las riendas. No soporta la debilidad ni la manipulación y protege a los suyos.
- Mediador (9): tranquilo, conciliador, se lleva bien con todo el mundo. Evita los conflictos y a menudo se guarda su opinión.
Los tres errores más frecuentes
Juzgar por la profesión. Un contable no tiene por qué ser Perfeccionista ni un actor Individualista. Al mismo trabajo se llega con motivaciones distintas.
Confundir un estado de ánimo con la estrategia. Quien ahora mismo está cansado y retraído no tiene por qué ser Experto. Fíjate en cómo se comporta la persona a largo plazo.
Confundir estrategias parecidas. Las que más se confunden son Altruista y Mediador (ambos son complacientes), Estratega y Líder (ambos destacan) o Tradicionalista y Experto (ambos son prudentes). Te ayudarán las páginas sobre confusiones frecuentes.
Adivinar es el principio, no el final
Adivinar la estrategia ayuda a entender por qué el otro se comporta como se comporta. Pero sigue siendo solo una estimación desde fuera. Cada persona sabe de sus propias motivaciones más de lo que se ve.
Si queréis saber cómo es de verdad entre vosotros dos, haceos con la Guía para Parejas. Cada uno hace un test corto por separado y la guía muestra qué os atrae, dónde os atascáis y qué hacer al respecto. Y si se trata de un equipo, ayuda el Mapa del Equipo.



